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Zelda: Breath of the Wild, el título definitivo

Análisis Zelda Breath of the Wild
El juego que ha sobrepasado todas las expectativas se consagra como un firme candidato a los premios GOTY. Te contamos las claves de Zelda: Breath of the Wild y por qué creemos que es el título definitivo de la saga.

“Link, despierta. Abre los ojos”. Así comienza Breath of the Wild, uno de los mejores videojuegos que he tenido el placer de jugar. Y no lo digo por decir. Con más de 70 horas jugadas, solo puedo sacarle un defecto a este nuevo Zelda. Me hubiera gustado que la historia fuese más larga y profunda. Sin embargo, ni siquiera esto es capaz de estropear una experiencia de juego sublime y un mapa que asombra por sus tremendas dimensiones.

El principio de la historia ya nos anuncia con qué nos vamos a encontrar. La primera parte del mapa que tenemos descubierta nos puede parecer grande de por sí. Sin embargo, cuando nos damos cuenta de que, en realidad, tan solo supone una decimoquinta parte de todo el terreno que podemos explorar, sabemos que Breath the Wild es un título que va a romper nuestros esquemas. Cuando a esto sumamos un apartado gráfico muy trabajado que luce de maravilla y, además, una historia donde Zelda comparte protagonismo con Link, el resultado es, para mi, una de las mejores experiencias que he tenido nunca jugando a un videojuego.

A pesar de que no nos encontramos con unos gráficos realistas, todo es sencillamente precioso

Un Zelda que se reinventa gráficamente

zelda breath of the wild link

Lo primero que llama la atención es el apartado gráfico. Este nuevo título de la saga estrena visuales… ¡Y de qué manera! A pesar de que no nos encontramos con unos gráficos realistas, como suele ser habitual en otras plataformas como PS4 o Xbox One, todo es sencillamente precioso. Los personajes, los increíbles paisajes, la forma en que se reflejan los cambios meteorológicos en el entorno… Nintendo ha puesto un enorme cuidado y esfuerzo en hacer este el juego más bonito que jamás hayan desarrollado. Y se nota.

Para acompañar este gran nivel gráfico, Nintendo ha trabajado el sonido para mantenerlo a la misma altura. Los efectos que escuchamos y que acompañan cualquier acción que desempeñamos tanto nosotros como nuestros enemigos son geniales. Por ejemplo, disparar flechas, luchar con las diferentes armas, caminar por la hierba o las olas en la playa. Todo ha sido trabajado de forma excepcional para que el jugador se sienta completamente dentro de la historia. Pero eso no es algo nuevo, solo que actualmente, con las mejoras de las tecnologías de captación, destaca por encima de lo normal.

Jugabilidad excepcional, Link puede hacer más que nunca

Basta mencionar el simple hecho de poder escalar por la mayoría de las superficies para darnos cuenta de las posibilidades ante las que nos encontramos. Los diferentes poderes de los que podemos hacer uso gracias a la piedra sheikah amplían y enriquecen la experiencia de juego. Lo mejor de todo es que funcionan de maravilla, están muy bien trabajados y te permiten hacer justo lo que necesitas hacer. Los controles y la forma en que se han distribuido a través de los mandos es muy acertada. Aunque, sin embargo, yo intercambié los botones de correr y saltar. De este modo, me resultaba más cómodo por la forma en que pongo las manos. Me habría gustado tener más posibilidad de personalización, pero no es algo que empeore el juego.

Todo ha sido trabajado de forma excepcional para que el jugador se sienta completamente dentro de la historia.

Las prendas han supuesto un plus muy importante. Al principio puede parecer que tenemos muy pocas y que no vamos a encontrar gran cosa durante el juego. Pero luego es todo lo contrario. Simplemente, Zelda: Breath of the Wild es un juego no rápido precisamente que requiere de paciencia. Además, las hadas permiten mejorar considerablemente la fortaleza de todas las prendas. Eso sí, si contamos con los materiales necesarios y con las rupias que nos pedirán.

zelda breath of the wild graficos

Las armas se rompen y la comida se cocina

Las armas no son precisamente escasas. El nuevo concepto de durabilidad enriquece la experiencia de juego y nos invita a reservar aquellas armas más potentes y útiles que sabemos que vamos a necesitar en algún momento determinado. Lo mismo sucede con los objetos y materiales. Seremos nosotros quienes decidamos qué queremos conservar para darle futuros usos y qué queremos vender para obtener algunas rupias que siempre vienen bien en un Zelda en el que cortar hierba ya no nos llenará la cartera.

Como guinda en este aspecto, encontramos la comida. Nos ponemos el gorro y el delantal para preparar las mejores recetas. Por cierto, las tendremos que descubrir por nosotros mismos. Mezclar condimentos y materias primas puede provocar una absoluto desastre (al que acompaña su propia música), o un acierto absoluto. Como se puede deducir, cuanto mejor sea la receta y mayor calidad tengan sus ingredientes, más corazones o mejores efectos tendrán sobre Link.

Historia mágica pero que podría haber dado para más

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Como último aspecto sobre el que hablar de Zelda: Breath of the Wild, encontramos la historia. Para todos aquellos fans que ya han jugado a varios juegos de la saga, seguro que les ha parecido entrañable. Encontrarnos con personajes tan conocidos como Impa, pero envejecida, razas como los Zora o los Goron, pero muy mejorados tanto gráfica como internamente, puede hacer que los más fieles seguidores del héroe de Hyrule sientan escalofríos durante el transcurso del juego.

La historia está muy bien trabajada, dirigida y conducida. Pero deja mucha libertad al jugador. Quizá por eso este juego sea tan inmenso y tan espectacular como reza su nombre. Sin embargo, me hubiera gustado tener un hilo argumental más largo y profundo, con más escenas dobladas que me hicieran meterme más en el papel. Todo sea, por supuesto, por encontrarle algún defecto a uno de los títulos más grandes a los que jamás he tenido la oportunidad de jugar. Zelda: Breath of the Wild es y será un referente durante años, pero sin duda, siempre se recordará por haber estado a la altura, y quizá superado, al más grande de todos los tiempos: Ocarina of Time.

Lo mejor

  • Gráficos increíbles
  • Jugabilidad a altísimo nivel
  • Sonido y banda sonora épica
  • Juego casi perfecto

Lo peor

  • Historia un poco ligera
  • Tirones de FPS ocasionales

Javier Castilla

Periodista, comunicador audiovisual y coleccionista. Apasionado de la tecnología y de los videojuegos, en especial de Nintendo. Escribiendo y dirigiendo blogs desde hace cinco años. Experto en Wordpress y en posicionamiento online SEO.

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